18 de Noviembre de 2017
Categoría: Análisis
06.10.2016

LA VENGANZA DE LOS INGLESES

 

Octubre de 1991. Max Mosley gana las elecciones a Presidente de la FISA (Federación internacional de automovilismo deportivo), y termina con el mandato de su creador, Jean Marie Balestre, que ocupaba el cargo desde 1979, manejando el destino del deporte motor mundial casi como un reinado.

 

Balestre había dedicado gran parte de sus primeros años al frente de la FISA, a tratar de debilitar el poder que Bernie Ecclestone estaba ganando a partir de su gestión como dueño de los derechos comerciales de la Fórmula Uno desde la FOCA (Formula One Constructors Association).

 

El Pacto de la Concordia, nacido como propuesta de paz de parte de Enzo Ferrari en 1982, fue la solución a años de disputas, con carreras sin puntos, boicot de los equipos ingleses, amotinamiento de pilotos, multas exorbitantes, etc.

 

Sin embargo, la ambición de poder y autoritarismo de Balestre nunca se detuvieron. Desde la FISA, hizo campaña para ser elegido presidente de la FIA en 1986, y su nuevo modo de mostrar cuán poderoso era, fue favoreciendo a abiertamente a su compatriota Alain Prost, con decisiones que influyeron en su consagración como Campeón de 1989 frente a Ayrton Senna. Ese fue el comienzo del fin para este arrogante y autoritario francés, quién poco después de perder la FISA, se dio por derrotado cuando Mosley impulsó la unificación de FISA y FIA en un solo órgano. Aduciendo problemas de salud, Balestre se retiró del mundo de la Fórmula Uno definitivamente. Falleció en marzo de 2008.

 

El poder de la Fórmula Uno ha seguido siempre oscilando entre Inglaterra y Francia, aunque dentro de la presidencia de Mosley, Gran Bretaña logró sacar del mapa a los galos por un tiempo, al menos para las decisiones más importantes, entre 1993 y 2009. Ahí comenzó nuevamente una guerra fría porque llegó al poder en la FIA nuevamente un francés, el actual presidente, Jean Todt.

 

Durante ese tiempo en el que Mosley era presidente de la FIA, otros cambios surgieron en la segunda línea de poder de la Fórmula 1. El Director de Carrera y Delegado de Seguridad de la FIA era el belga Roland Bruynseraede, hombre que había respondido a Balestre casi sumisamente entre 1988 y 1993, y que ante el final del mandato del francés y los accidentes mortales de Roland Ratzemberger y Ayrton Senna en Imola 94, fue duramente cuestionado. Un año más tarde, a fines de 1995, dejó sus dos cargos en la FIA, y una temporada más tarde apareció en escena el inglés Charlie Whiting. Actual Director de Carrera de Fórmula 1, hombre de Ecclestone desde 1978, cuando entró en Brabham como mecánico, para terminar diez años más tarde siendo Jefe de Ingeniería del equipo inglés. En 1988, Whiting dejó Brabham para pasar a la FIA, con el cargo de Delegado Técnico, y en 1997 asumió su actual multifacético cargo de Director de Carrera y Delegado de Seguridad de la FIA.

 

Durante la gestión Whiting han aparecido los Comisarios Deportivos ex pilotos componiendo el Colegio de Comisarios Deportivos de cada Gran Premio, a quiénes suelen acompañar dos Comisarios de carrera para formar la trilogía que debe impartir sanciones a maniobras deportivas que ocurran en pista.

 

Los actuales Comisarios Deportivos ex pilotos que hay en la FIA, y que van rotando a lo largo de un campeonato son diez:

 

4 Ingleses: Derek Warwick, Martin Donnelly, Mark Blundell y Nigel Mansell.

1 Italiano: Emanuele Pirro.

1 Australiano: Alan Jones.

1 Danés: Tom Kristensen.

1 Irlandés: Derek Daly.

1 Brasileño: Emerson Fittipaldi.

1 Norteamericano: Danny Sullivan.

 

Y los Comisarios Deportivos de oficio que completan la trilogía que actúa en cada GP son 14:

 

2 Australianos: Steven Chopping y Gary Connelly.

1 Norteamericano: Tim Mayer.

1 Alemán: Gerd Ennser.

1 Inglés: Steve Stringwell.

1 Mexicano: José Abed.

1 Brasileño: Felipe Giaffone.

1 Mauritaní: Baham Lekhal.

1 Suizo: Paul Gutjar.

1 Singaporense: Nish Shetty.

1 Canadiense: Robert Peart.

1 Española: Silvia Bellot.

1 Italiano/Venezolano: Enzo Spano.

1 Checo: Radovan Novak.

 

Lo curioso es que no hay siquiera un francés, y sólo hay un alemán entre quiénes juzgan y no han sido un ex corredor de Fórmula 1. Más curioso es que haya solo un representante de los países que participan de los Colegios de Comisarios Deportivos, y en cambio, de Inglaterra haya cuatro. Y si queremos ver un poco más allá, de las 16 carreras que se llevan corridas este año, en 8 de ellas los ex pilotos Comisarios Deportivos designados fueron Ingleses.

 

Puede decirse que son simples coincidencias, pero si nos remitimos a los resultados de esas actuaciones como fiscalizadores de los GP de Fórmula Uno, encontraremos situaciones verdaderamente curiosas.

 

Gran Premio de España. Colisión entre los Mercedes de Lewis Hamilton y Nico Rosberg. Hamilton largó mal, Rosberg mejor, aunque con un mapa de motor equivocado, que generó una repentína pérdida de potencia mientras recorría la curva 3. Al notar su problema, Rosberg ajusta el mapa de motor, pero sabiendo que su auto perderá 160CV en cuestión de segundos, cierra la línea para proteger la cuerda, hacia la derecha. Detrás suyo, Hamilton ve la oportunidad de recuperar la punta y decide ir al interior también, pero Rosberg ya estaba yendo a ese mismo espacio en la pista. Hamilton insiste y deja el auto en la misma trayectoria, se encierra a sí mismo y toca el pasto, perdiendo el control del auto, que sale en trompo, durante  el cual toca a su compañero. Ambos se despistan y deben abandonar. Aunque el propio equipo Mercedes reconoció el error de Hamilton, no hubo sanción alguna. Con su maniobra, el inglés dejó afuera de la carrera a su compañero, sin embargo nada ocurrió. El ex piloto Comisario Deportivo era un inglés, Martin Donnelly.

 

Gran Premio de Canadá. Lewis Hamilton larga en pole con Nico Rosberg a su lado. Sebastian Vettel tercero. Antes que se apague el semáforo, es claro que el campeón sólo piensa en asegurarse que su compañero no lo supere. Ubica su Mercedes cruzado hacia afuera en el cajón de P1, como para salir en diagonal hacia la derecha, a pesar que la primera curva efectiva es a la izquierda. Como si supiera que iba a necesitar ese artilugio, Hamilton larga mal y cuando Rosberg lo aparea por afuera y comienzan a doblar hacia la izquierda, el inglés deja que sus neumáticos se toquen con los del alemán, mientras Vettel, viendo toda la situación, aprovecha la puja entre los dos Mercedes en la parte externa de la curva 1, y los pasa a ambos por la izquierda. El toque de Hamilton a Rosberg, obliga a éste a cortar el sector por la vía de escape, y regresar en la salida de la segunda curva, cayendo al sexto lugar. No hay sanción alguna para Hamilton. El ex piloto Comisario Deportivo es otro inglés, Derek Warwick.

 

Gran Premio de Austria. Ultima vuelta. Lewis Hamilton alcanza a Nico Rosberg y lo va a buscar a la frenada de la curva 3 por el lado externo. Rosberg estira la frenada sigue derecho más allá del radio de giro con su compañero a la par. Hamilton, viendo que se va a salir de pista, decide doblar a último momento y Rosberg lo choca, aunque sin dañarlo. El inglés sale indemne, el alemán tiene la trompa rota y no puede continuar a marcha normal, perdiendo la posición con su compañero, y pocos metros después también con Max Verstappen y Kimi Raikkonen. Al finalizar la carrera es sancionado con recargo de tiempo y puntos en su carnet profesional. El ex piloto Comisario Deportivo era un inglés, Martin Donnelly otra vez. La maniobra de Rosberg era sancionable, nadie lo discute, pero las anteriores de Hamilton también, y sin embargo no pasó nada.

 

Gran Premio de Malasia. Nico Rosberg es chocado por Sebastian Vettel en la curva 1, apenas iniciada la carrera, y queda entre los últimos. Se pasa toda la carrera recuperando posiciones y llega finalmente al cuarto lugar que está en poder de Kimi Raikkonen. Lo persigue y lo estudia algunas vueltas, hasta que ataca sorpresivamente entre las curvas 1 y 2, poniendo la trompa del Mercedes por el interno de la contracurva. Raikkonen no esperaba esa maniobra y se cerró como si no hubiera auto alguno por la cuerda de la curva a la izquierda, entonces se produce un contacto lateral que permite el sobrepaso de Rosberg sobre el finlandés. Ambos siguen sin daños en carrera, pero algunas vueltas después los Comisarios Deportivos deciden penalizar al alemán con 10 segundos de penalización. Rosberg se esfuerza y consigue sacarle más de esa decena de segundos a Kimi, y conserva el tercer lugar a pesar de una sanción que no parecía ser coherente con maniobras anteriores similares, en las que no hubo pena alguna. El ex piloto Comisario Deportivo era nuevamente el inglés Derek Warwick.

 

Hubo otra maniobra en la que Rosberg fue sancionado este año, la que protagonizó con Max Verstappen en la horquilla de Hockenheim. Ese día no hubo contacto entre ambos autos, Rosberg simplemente estiró la frenada y el holandés se tuvo que ir por la escapatoria de asfalto para evitar el toque. A pesar de esa inexistencia de contacto entre el Mercedes y el Red Bull, Rosberg fue sancionado con cinco segundos de penalización para su siguiente parada en pits. Ese día no había ningún inglés entre los Comisarios Deportivos. Estaba Emerson Fittipaldi como ex piloto a cargo de juzgar maniobras. Claro que Charlie es inglés de todos modos.

 

No hubo tampoco sanciones para Verstappen en Hungría con Raikkonen, ni tampoco en Spa con la carambola de la largada. Tampoco hubo sanción para Hamilton en Mónaco cuándo encerró a Ricciardo contra el guard-rail a la salida de la chicana del puerto. Esto lo único que hace es marcar que se han dejado pasar muchas maniobras cuestionables, aunque ninguna en la que hubo participación de Rosberg.

 

Quizás son solo casualidades. La lógica indica eso. Pero entonces la FIA debería cuidar un poco más lo que deja ver.

 

¿Cuál es la razón por la que hay cuatro ex pilotos ingleses como comisarios y sólo uno de otras nacionalidades?

 

¿Por qué no hay ninguno alemán?

 

No son visiones, ni es la imaginación de nadie. Es algo que ya ha ocurrido en Fórmula 1.

 

Jackie Ickx era Director de Carrera en aquel GP de Mónaco de 1984, cuando Ayrton Senna con su humilde Toleman, atacaba al poderoso McLaren Porsche de Alain Prost bajo la lluvia, y decidió poner bandera roja para que el francés gane la carrera. Era la era Balestre, y ese fue apenas el primer paso de una larga caminata que terminó en Suzuka 89 con la sanción, suspensión y multa a Senna por hacer algo que un año después se permitió hacer sin ningún problema.

 

Era el reino de los franceses, dueños del poder de la F1. Ahora la historia parece repetirse con los ingleses… y si no es así, vale una reflexión:

 

A veces no alcanza con serlo, sino también hay que parecerlo.

 

Diego Zorrero

 
 
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