25 de Julio de 2017
Categoría: Análisis
19.11.2016

EL OTRO 'PADRE' DE MAX VERSTAPPEN

 

El mundo se llena la boca hablando de Max Verstappen, y está muy bien que lo hagan, pues lo que ha mostrado en el pasado Gran Premio de Brasil, pasando en pocas vueltas desde el 14to al 3er lugar, se asemeja más a una hazaña, que a una buena demostración de conducción sobre piso mojado. Maniobras deliciosas como la que hizo a Nico Rosberg, Sebastian Vettel o Checo Pérez, merecen aplausos de pie, especialmente porque hace mucho tiempo que la Fórmula Uno no conseguía despertar tanto interés a partir de lo que hace un piloto en la pista.

 

Verstappen ha superado ampliamente lo que generó Vettel al ganar cuatro mundiales consecutivos, o lo que ha generado incluso Lewis Hamilton con sus tres campeonatos y una estadística que ya lo puso segundo en cantidad de victorias y tercero en número de Pole Position. De hecho, Verstappen ha sido nombrado ya “heredero oficial” de Ayrton Senna y Michael Schumacher… al menos en conducción bajo condición de lluvia.

 

Si, eso he escuchado y leído en los días que pasaron desde Interlagos.

 

¿Qué diablos les pasa? ¿Acaso no se puede encontrar un equilibrio entre detectar un “distinto” y endiosar a un ser humano anticipadamente?

 

¿Es tan grande la necesidad de encontrar un nuevo héroe que nos devuelva la mística perdida, que somos capaces de ver a un innegable talento natural de 19 años como el salvador del automovilismo mundial?

 

Si, Verstappen fue un rey sobre la pista de Interlagos, pero hay varias cosas que apuntar, y que aportaron a esa consagración. ¿Seremos capaces de mirarlas? Yo lo intentaré descubrir.

 

La primera cosa, hay que decirla antes que las demás porque de otro modo sería sacarle méritos, es que eligió ir por trayectorias distintas, externas o internas según la curva, en definitiva, las que no tuvieran tanta goma por no ser las trazadas que se usaron durante viernes y sábado, ya que la combinación de asfalto engomado y agua, hace muy resbalosa una pista. Max fue por donde no había goma, solo había agua, entonces el piso estaba más “áspero” y las Full Wet de Pirelli “mordían” mejor.

 

La segunda cosa para destacar es su determinación, claro, porque Daniel Ricciardo había parado por gomas de lluvia intensa en su Red Bull apenas 2 vueltas antes. Ambos tenían el mismo auto, con gomas nuevas de lluvia, contra el resto de los pilotos que tenían gomas de más de 20 vueltas. Verstapen pasó de P14 a P3 mientras Ricciardo subió de P10 a P8, argumentando tener mala visibilidad porque se empañó su visera, cosa que deberíamos tomar en cuenta, aunque no sabemos cuánto mejor o peor veía Verstappen. La referencia es que el holandés giraba casi un segundo más rápido que Ricciardo cuando estaban con tránsito, pero estaban casi en los mismos tiempos en las vueltas que el australiano tenía pista libre. Por otro lado, si Ricciardo no hubiera sido penalizado con 5 segundos por el error del equipo, de hacerlo parar en la vuelta 13 cuando estaba cerrada la entrada a los boxes, hubiera terminado probablemente cuarto, ya que con su excelente ritmo en las últimas vueltas, quedó a 5 segundos de Checo Pérez, que terminó en esa posición. ¿Sería distinta la mirada si Verstappen terminaba tercero y Ricciardo cuarto? Creo que sí.

 

En tercer lugar hay que ir a cuestiones técnicas. Porque Verstappen hizo la gran carrera que hizo, sobre un Red Bull, auto que por su característica, funciona con resortes más blandos para poder ir con menos carga a alta velocidad, y en cambio obtener downforce con el piso completo, que hace de gran difusor por ese enorme Rake con el que Adrian Newey ha vuelto a transformar los autos de Fórmula Uno. Ese tipo de auto se adapta mucho mejor al piso mojado que un auto rígido como el que contaban la mayoría de los equipos. Y como la Fórmula Uno tiene Parque Cerrado de sábado a domingo, y no se puede cambiar puesta a punto en cuanto a valores de suspensión, todos quedaron en desventaja ante la lluvia.

 

La prueba de esto es otra vez es un dato duro, no una sensación. Salvo Hamilton, que iba solo adelante y sin spray, ambos Red Bull fueron los autos más rápidos desde la vuelta 62 hasta el final, incluso más rápidos que Nico Rosberg. No fue sólo Verstappen, también Ricciardo era más rápido que todos salvo su compañero y Lewis, aunque no pudo salir del octavo lugar. Ese es “su” problema.

 

Entonces, sin sacarle mérito a Verstappen, lo aclaro una y mil veces porque sus defensores, casi “hinchas” están muy sensibles con el tema, creo que debemos entender de una vez por todas, que son carreras de autos, y porque Verstappen fue segundo mejor de la carrera, detrás de Hamilton, y Ricciardo fue el tercero, delante de Rosberg.

 

Pregunta: ¿Alguien se acuerda quién fue segundo detrás de Ayrton Senna hasta la vuelta 42 en Estoril 85, el día de su primera victoria en Fórmula 1 bajo un diluvio pocas veces visto? No era Alain Prost a pesar de haber clasificado detrás de Senna, ni era Rosberg, que había sido tercero en la grilla. Era Elio de Angelis, el compañero de equipo de Ayrton, que no pudo mantenerse nunca cerca, y esa era la diferencia entre ambos, claramente. Pero era el segundo con el otro Lotus.

 

Entonces, por más bueno que sea Max, y por maravilloso que haya sido el espectáculo que nos brindó, quizás podríamos darle gran parte del crédito al padre de la criatura. Y no hablo de Jos Verstappen. Hablo del genio, el maestro, el inigualable, el más campeón de todos, Adrián Newey.

 

Newey construyó el March 881 Judd de 1988, con el que la casa inglesa subió a tres podios con Ivan Capelli y el CG901 de 1990, que lo catapultó a la consideración de los grandes equipos. Entonces hizo el Williams FW14 de 1991, el FW14B Campeón de 1992 con Mansell, y el FW15, Campeón de 1993 con Alain Prost. Tras pasar el triste trago del FW16 con el que se mató Senna, fabricó los FW18 y FW19, Campeones con Damon Hill y Jeacques Villeneuve. Se fue de Williams a McLaren y fue diseñador de los autos Campeones de 1998 y 1999, con Mika Hakkinen, eran el MP4/13 y el MP4/14. Tras ser derrotado por el ciclo Ferrari Shumacher, Newey se fue de McLaren a Red Bull en 2007, y diseñó el Toro Rosso STR3 con el que Sebastian Vettel ganó en Monza su primer GP, además de los primeros Red Bull hasta llegar al del primer título de Vettel, el RB6 de 2010, y sus sucesores campeones, RB7, 8 y 9. En total, Newey tiene 10 campeonatos mundiales, ningún ser humano, en la función que fuere, ha ganado tantos títulos en F1…

 

Lo bueno es que ahora se juntan Verstappen y Newey. Veremos quién le da más a quién.

 

Diego Zorrero

 
 
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