18 de Noviembre de 2017
Categoría: Informe Especial
06.12.2012

HENRY MARTIN Y UN SUEÑO CUMPLIDO

 

“Me llevo el himno en un Pen Drive, por las dudas”, fue una de las frases de Henry Martin antes de embarcar rumbo a Portugal. Después de 32 años, el sanjuanino se iba a dar el gran gusto de su vida: Correr el Campeonato Mundial de Karting.

 

Cuando en 2010 se estrenó la película “Senna”, el documental que contaba la vida del astro brasileño comenzaba y terminaba con el mismo fragmento de una entrevista en la que le preguntaban por el piloto más duro con el que se había tenido que enfrentar. La respuesta de Ayrton fue Fullerton, Terry Fullerton, un piloto muy completo, Campeón Mundial de Karting contra el que había tenido que luchar Senna entre 1978 y 1980.

 

“Eso era puro manejo, pura competición, no había política. Tampoco había dinero de por medio, entonces eran carreras reales. Y conservo eso como un gran recuerdo.”

 

Henry Martin había corrido con Ayrton por esos mismos años, cuando el brasileño vino a San Juan y a Montevideo a correr los Sudamericanos. Henry se había hecho muy amigo de Senna, al punto de invitarlo a su casa cuando corrieron en San Juan. A punto tal de haberse quedado con un motor DAP de Senna, con el que después ganaría el Campeonato Argentino, y que todavía conserva como un verdadero tesoro. Senna le había hecho las gestiones para correr el Mundial, pero Henry no consiguió el presupuesto y se quedó con la frustración y la ilusión de lograrlo algún día.

 

Pasaron los años, Senna fue quien fue en la historia del automovilismo mundial, y Henry siguió su carrera deportiva en Argentina, hasta lograr aquel título de TC2000 en 1997, en el que ganó 13 carreras en la temporada, siete consecutivas, con el Ford Escort Zetec preparado por Oreste Berta.

 

En 2012, ya cumpliendo 47 años, y después de dos temporadas difíciles en Top Race, y de llegar a preguntarse cuánto tiempo más seguiría corriendo profesionalmente, Henry encontró una motivación nueva, o vieja tal vez. El proyecto de formar a un piloto joven desde el kart lo había conectado con la actividad desde mucho más cerca de lo que ya estaba por su gusto, y por su costumbre de entrenarse girando en un moderno Tony Kart impulsado por un Parilla directo.

 

Cuando vio que el proyecto le interesaba más a él que al piloto en cuestión, se entusiasmó y decidió correr el Campeonato Rotax en la clase Masters, para mayores de 32 años. Empezó como una idea, casi como una travesura, pero empezó a ser serio cuando vio lo que todavía podía hacer con uno de esos autos. Como si aquellas palabras de Senna volvieran a su mente con tanta fuerza y convicción como las que tuvo el brasileño al pronunciarlas. Se lo tomó en serio, se propuso ganar y cuando ganó, se ilusionó con el campeonato, que le daría el pasaporte directo al Mundial…

 

Su entrenamiento fue mucho más fuerte aún, y ganó el título. Entonces se fue a Portugal para conocer la pista, los autos, las gomas. No quería ir crudo a la Copa del Mundo. Se trajo mucha información, se ambientó, pero todavía debía conocer el nivel de sus oponentes.

 

Sesenta pilotos de todo el mundo, todos campeones nacionales, continentales y mundiales deberían luchar desde el martes hasta el sábado para quedarse con la corona. Hasta Mika Salo, expiloto de Fórmula Uno, sería uno de sus rivales.

 

Viajó el viernes previo con la delegación argentina que conformaban su equipo, el ABS Motorsport, la gente de Rotax Argentina, y los pilotos que representaban a Argentina en las otras categorías, Ricardo Degoumois, Franco Crivelli y Brian Stafuza, además de acompañantes, familiares y amigos.

 

El martes empezaron las prácticas y ya comprobó que podía estar entre los diez de adelante, acaso por qué no entre los cinco. Y cuando fueron a clasificar, su tarea fue fantástica. Empezó marcando el séptimo tiempo en su primer intento, a 4/10 de Mika Salo. Después cayó al 13er. Puesto y los de adelante empezaban a mejorar. Henry estaba a más de medio segundo. A doce minutos del final, cerró su segundo intento con un excelente tiempo que lo dejaba quinto a 22/100 del canadiense Scott Campbell. Entonces vio que era posible y fue por todo. Marcó el mejor tiempo dejando a Campbell a 13/100, pero todavía quedaban seis minutos. Todo podía cambiar. Apareció el australiano Hamish Leighton y quedó a 12/100 en su primer intento por bajar al argentino. Y en la segunda vuelta mejoró, pero igualmente estaba segundo, a 10/100.

 

Ahí fue cuando en los altoparlantes de Portimao, se escuchó una voz en inglés que decía “And no one could break the fastest lap of the Argentine Henry Martin”, lo que conmovió al sanjuanino. Había logrado la Pole Position para el Mundial de Karting.

 

Para un piloto, ser el más rápido es un premio especial. Es que son carreras de autos, y en esencia, se trata de ser el más rápido. Después, en carrera, pueden pasar tantas cosas que impidan ganar, que por momentos el resultado puede ser hasta anecdótico. Pero marcar la vuelta más rápida de un fin de semana, ese momento sublime en el que durante un minuto se debe poner toda la sensibilidad y el coraje para que el cronómetro pare antes que el resto, es el trofeo más preciado.

 

Ya con ese resultado, Henry tenía que correr tres mangas, en las que se sumaban los puntos en contra para eliminar a 30 de los 60 pilotos. Cada puesto se contaba como un punto, salvo ganar, que no computaba.

 

En la primera manga picó en punta y la mantuvo un par de giros. Después bajó a tercero y se recuperó para volver a la punta, pero entonces apareció el inglés David Griffiths, lo tocó y lo clavó en la tierra arada. Costó poner en marcha el motor nuevamente y Henry volvió a pista último, 29no, y así terminó. Ya tenía 29 puntos en contra, mal comienzo.

 

Ese mismo jueves tenía que largar desde la Pole Position en la segunda manga. La necesidad de sumar pocos puntos lo llevó a ser cauto, y no dudó en resignar algún puesto cuando el riesgo de otro toque podía poner en peligro su plan. Lideró 8 de las 11 vueltas, pero a tres giros de la bandera a cuadros, Griffiths nuevamente, y el norteamericano Alan Rudolph, lo superaron en succión, algo que en la zona rápida de Algarve y con el fuerte viento que hubo en esos días, influyó determinantemente. Ya tenía un promedio de 16 puntos, debía mantenerlo o mejorarlo para la tercera manga.

 

El viernes amaneció con lluvia, y el warm up fue con gomas de lluvia. Henry no quiso arriesgar mucho y giró apenas un par de vueltas. A la hora de la carrera, la pista estaba mojada pero ya no llovía. Igualmente largaron con gomas para piso húmedo. Henry volvió a ser cuidadoso y no puso resistencia al ataque de Cristiano Morgado en la curva uno. Dobló segundo, y también fue superado por Igor Muhkin en la entrada a los mixtos. Se mantuvo siempre cerca del ruso, pero a mitad de la serie la lluvia arreció con toda su fuerza otra vez y cambió los planes. Al no tener la clasificación segura para la Pre-Final, Martin volvió a conducir con mucha precaución. Un toque lo mandaba a casa sin correr las instancias decisivas, entonces no opuso mayor resistencia para que lo superaran el holandés Dennis Kroes y David Griffiths otra vez. Terminó quinto y se aseguró poder largar la Pre-final del sábado en 20mo. puesto.

 

Al día siguiente el clima era hostil otra vez. Mucho viento y posibilidades de lluvia, que por suerte no llegó. Henry largó bien, pero un choque múltiple delante suyo, lo obligó a esquivar por la banquina. A Mika Salo le pasó lo mismo y ambos cayeron al fondo de la clasificación. Martin fue muy rápido y logró terminar 24to, y desde esa posición largaría la final. Salo quedó 31ro.

 

Las cartas ya estaban echadas. El sueño de correr la final del mundial también. La Pole Position le había dado un enorme reconocimiento de sus rivales, casi todos mucho menores que él. En la carrera sólo valía correr como antes, como decía Ayrton, sin presiones, sin política ni dinero de por medio. Todo lo que consiguiera valdría oro, sería cuestión de disfrutarlo. Y así fue, porque a pesar de un toque en el comienzo, Henry se puso atrás de Salo y ambos fueron juntos para adelante. En las 20 vueltas de la final, sólo pasaron autos, sin pausa, implacables. Daba la sensación que se iban divirtiendo como locos. 

 

Fueron casi toda la carrera juntos, hasta que en las vueltas finales, el finlandes hizo un par de maniobras en las que se distanció dos puestos de Henry. En la penúltima vuelta, el sanjuanino sacó del cajón de los recuerdos una vieja receta y atacó fuerte, para ponerse otra vez a la cola de Salo con una conducción agresiva como la de otros tiempos. Ambos estababan 12do. y 13ro, pero en la última curva, el belga Cristophe Adams se tiró fuerte a superar al argentino y lo desplazó peligrosamente. Henry concluyó 14to, pero después las autoridades sancionaron al belga, dejándolo 13ro.

 

Solo él debe saber lo que sintió al bajar. Henry es un hombre de enormes sentimientos pero pocas palabras. Dueño de un amor propio y un orgullo que siempre lo llevaron a grandes sacrificios para lograr lo que amaba, correr en autos de carrera.

 

Por eso se vino con toda su familia desde San Juan a Buenos Aires, a mediados de los 80, y con su papá Pocho, su mamá Isabel, y sus hermanas mayores, vivieron padecimientos económicos para que pudiera ser corredor de autos. Por eso fue mecánico de pilotos que después fueron grandes campeones, en los años de Fórmula Renault, para poder sostenerse sobre un auto.

 

Después vinieron los años de resultados visibles, y fue una revancha y una recompensa, que también le permitieron premiar a esa familia que tanto hizo por él cuando era apenas un chico de 8 años. Los Martin son un clan chico, pero muy unido. Henry siempre recuerda como Nancy, una de sus hermanas, lo corría con una escoba para que acelere más fuerte el karting en San Juan…

 

Todo eso debe haber pasado por su cabeza en la vuelta de honor de la final en Portimao, sin duda alguna.

 

A la vuelta de la vida, a punto de cumplir 35 años colocándose el casco y un buzo para sentarse tras un volante de competición, la vida lo premió con algo tan valioso que sólo él puede dimensionar.

 

En realidad no sólo él, ese pequeño grupo familiar también, y seguramente habrá una visita a la Difunta Correa para agradecerle, y un obsequio especial para papá, que en San Juan habrá sentido como propia esa Pole “del enyi”, a quién le hubiera encantado asistir al borde de la pista como antes…

 
 
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