25 de Julio de 2017
Categoría: Informe Especial
01.12.2016

UNA HISTORIA DE FUNDADORES Y HEREDEROS

 

Un 26 de noviembre de 2006, en Paraná, Matías Rossi le ganaba el campeonato de TC2000 a Juan Manuel Silva por 1 punto. Rossi corría con un Chevrolet Astra oficial, preparado por el equipo Pro Racing en sus modernas instalaciones de Villa Carlos Paz. Era el primer campeonato de Rossi en la categoría, pero el segundo de Chevrolet, que se había consagrado ya en 2004 con Christian Ledesma sobre un auto del mismo equipo. Al año siguiente llegaría el segundo campeonato de Rossi con la marca, y desde entonces, Chevrolet no volvió a ganar una corona de TC2000.

 

Las vueltas de la vida quisieron que sea un 26 de noviembre nuevamente, pero exactamente diez años después, que Chevrolet Pro Racing volviera a ganar el campeonato de la misma categoría, ahora llamada Súper-TC2000, y con otro piloto, Agustín Canapino. Y la definición fue contra Matías Rossi, ahora piloto de Toyota.

 

La historia es fascinante, por momentos parece un guión cinematográfico.

 

Aquel equipo Pro Racing nació de la sociedad formada entre Darío Ramonda y Ricardo “Cacho” Bugliotti, padre de Marcelo, “Papel”, piloto que hasta el momento en que su familia decidió armar el equipo Chevrolet, había corrido y ganado con Honda, primero en el equipo Honda Young, satélite del oficial, después en la escuadra de fábrica, y finalmente, con su propio equipo particular. Unos años antes, también los Bugliotti habían sido parte del equipo Honda, como así también del nacimiento del Toyota Team Argentina, que estaba en manos de Gustavo Ramonda, hermano menor de Darío.

 

Pero volviendo a nuestra historia, Chevrolet volvía a armar un equipo oficial tras haberse retirado en 1998, luego de una experiencia breve de dos temporadas con el modelo Vectra gestionado deportivamente por Alberto Canapino, padre de Agustín.

 

El staff técnico del nuevo equipo Chevrolet tenía una cara poco conocida, el ingeniero Diego Bruna, que había pertenecido a Honda en los años más exitosos de la marca en el equipo que dirigían Victor Rosso y Leo Monti. Apuntalando el proyecto desde la fábrica, había un hombre que impulsaba fuertemente el regreso de Chevrolet a la competición. Antonio Abrazian, responsable del área de Marketing de General Motors Argentina.

 

El equipo avanzaba a paso firme. Ya habían sido campeones con Ledesma en su segundo año, y para 2005 contrataron a Matías Rossi. Pero en mayo de ese año, la tragedia golpeó duramente a la familia Ramonda. A consecuencia de un accidente aéreo cuando regresaban de un contundente 1-2 de Toyota en San Juan, Gustavo Ramonda y uno de sus pilotos, Nicolás Vuyovich, perdían la vida llegando al aeropuerto de Córdoba. Vuyovich, joven salteño de enorme talento, había ganado su primera carrera con Toyota, seguido por su compañero, el consagrado Norberto Fontana, que no había subido a ese avión. Regresaba por tierra. Desde entonces, la historia de los equipos Chevrolet y Toyota comenzaba a transitar un camino con muchos puntos de contacto.

 

Darío Ramonda debió hacerse cargo del equipo que había creado su hermano, y se fue al TTA. En Chevrolet quedaron Matías Rossi y Diego Bruna, y Antonio Abrazian, antes de retirarse de la compañía, fue el encargado de encontrar un reemplazante para Ramonda, aunque con un rol distinto, ya que era en representación de General Motors Argentina. Esa persona es Jorge Maiquez. Ese grupo ganó los campeonatos de 2006 y 2007, con cierta contundencia. Sin embargo, para el año 2008, Rossi se fue a Renault y Bruna a Toyota. Casi simultáneamente, en Pro Racing entraba Luciano Monti para unirse a Alejandro Venturi, que había quedado como cabeza técnica de Chevrolet en TC2000.

 

A finales de 2008, Chevrolet decidía no renovar su contrato con Pro Racing, y faltó poco para que se retiraran de la competición, pero apareció un nuevo proyecto con el JP Racing de Gustavo Lema, y eso le dio continuidad al equipo en TC2000. Tras dos años con Guillermo Ortelli y Christian Ledesma, el equipo renovó parcialmente su plantel de pilotos, e ingresó Agustín Canapino junto al Campeón 2004, en reemplazo de Ortelli.

 

Mientras tanto, para ese mismo 2011, Matías Rossi terminaba su vínculo con Renault e ingresaba a Toyota, y con este movimiento, se reunían Darío Ramonda, Diego Bruna y él nuevamente. Juntos, ganaron el campeonato de Súper-TC2000 de ese año con el Corolla.

 

Tras cuatro años de contrato con JP Racing, con el cierre del 2012, Chevrolet decidió cerrar ese capítulo, e inesperadamente regresó a su primera casa, Pro Racing. Aunque ahora ya no era propiedad de la familia Bugliotti, sino de los empresarios Sebastián Martínez, Sebastián Pereyra y Alejandro Chahwan. La sede era la misma, y buena parte del personal técnico también, entre ellos, Luciano Monti como Director Técnico.

 

Con el traspaso de la oficialidad del equipo nuevamente a Pro Racing, pasó también el contrato de Agustín Canapino, a quién se sumarían a Franco Vivian y Franco Girolami. Sin embargo, ese fue el último año de Canapino con Pro Racing y Chevrolet. Razones económicas lo llevaron a aceptar una oferta de Peugeot para correr con Néstor Girolami de compañero. Se fue ganando con el Cruze, pero con motivos profesionales para pensar que iría mejor con el 408.

 

Pasaron dos años en los que ni Canapino ni Chevrolet fueron campeones, aunque pelearon la corona. Canapino luchó con su compañero, quién se coronó ambas temporadas. Chevrolet, con Norberto Fontana, ahora en sus filas.

 

Entonces, para 2016, se produjo el retorno de Agustín a Chevrolet, donde a pesar de la evolución por el paso del tiempo, las cosas parecían estar tal como las había dejado en 2013.

 

En todo el año fue rápido, y aunque le faltó consolidar ese potencial al comienzo, ganó con Guillermo Ortelli de invitado en los 200km de Buenos Aires, y se llevó la doble fecha de Santa Fe.

 

Con el auto nuevo a partir de La Pampa, mantuvo la punta aún a pesar de no sumar puntos en San Juan, y llegó a la última fecha en Córdoba, para definir el campeonato a favor de Chevrolet con tan solo hacer la Pole Position. Matías Rossi era el único rival que quedaba en pie, y estaba a 34,5 puntos con 35 en juego contando el punto de la clasificación.

 

Si Rossi hacía la Pole Position, la definición debía esperar un día más, pero Canapino no quiso especular, y apenas vio que tenía en sus manos un Chevrolet Cruze en condiciones de ganar la clasificación, salió a definir todo el primer día, antes de la carrera.

 

Sin saber de fechas, ni contemplar tanta historia de entretejidos y casualidades, diez años después, Ramonda, Bruna y Rossi, fueron derrotados por sus herederos. Ellos formaron aquel equipo, y aunque hoy son rivales, saben que parte del camino lo construyeron también ellos.

 

Como un último guiño del destino que enlaza estas historias, la Copa de Campeón a Agustín Canapino, la entregó Antonio Abrazián, ahora Director de la empresa que dirige el Súper-TC2000.

 

 

Creer o reventar…

 

 

Diego Zorrero

 
 
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