18 de Noviembre de 2017
Categoría: Opinión
23.04.2016

NO SE PUEDE TAPAR EL SOL CON LA MANO

 

El 15 de febrero escribí la última nota referida a automovilismo argentino en este espacio de pensamiento, de reflexión, en el que tanto disfruto explayarme, a veces más de lo que la paciencia del lector soporta. Esa última nota era bastante general, refería a la situación del deporte motor en una mirada global, pensando en el futuro. Antes, el 31 de diciembre, había escrito otra destacando la necesidad de resaltar a los ídolos, como método para recuperar el público perdido.

 

Me preguntaron algunas personas por qué razón no escribía tan seguido como antes, y en particular, por qué no escribía mi mirada del TC de 2015. Mi respuesta fue “estoy esperando que se me acomoden algunas ideas, ya me va a salir lo que quiero escribir”. Pero no me salía. O en todo caso, no encontraba el modo de hablar del malestar que tenía. Hace muchos años dejé de creer en la magia, y ciertamente me molesta mucho cuándo en un deporte como el automovilismo, las cosas pasan casi “mágicamente”.

 

Pero como ser periodista requiere mucha responsabilidad, porque se es comunicador e inevitablemente se puede influir en la opinión de quién recibe nuestro trabajo, tenemos que ser muy cuidadosos con lo que decimos o escribimos. Lo peor que puede pasarle a un periodista es perder la credibilidad. Se construye a lo largo del tiempo, y se puede destruir en apenas unos segundos.

 

La sensación que tuve desde que el auto de Matías Rossi “desapareció misteriosamente”, mientras el de Omar Martínez volaba en carreras como Rafaela, me dejó incómodo con mi profesión el año pasado. Pregunté todo lo que pude pero no encontré respuestas. Entonces, por esa responsabilidad con la profesión y la credibilidad, decidí dejar el tema ahí, en una mala sensación, una incomodidad. En pausa. Y decidí no escribir más de TC desde entonces, por lo menos por un tiempo. “Hasta que aclare…” pensé.

 

Cuando uno no tiene herramientas para demostrar que algo no está bien, la presunción de inocencia se impone. Punto. Es un derecho que todos tenemos, y hay que respetarlo prioritariamente, sino, como sociedad estamos perdidos. Porque hablar es gratuito, y dañar es muy fácil. Entonces, ante la incomodidad, silencio.

 

Creo que muchos de quienes están en el automovilismo y se preguntaban cosas respecto al motor del Gurí, también confiaban o querían confiar en ese principio de inocencia. Pero sobretodo, creo que a casi todos le pasó algo parecido también respecto al protagonista. No es lo mismo el Gurí Martínez que otros pilotos. Es el campeón, es referente, ídolo, y para colmo, es responsable absoluto de lo que tiene puesto su auto y su motor, porque se prepara todo en su taller.

 

Quizás, algunos, por eso tampoco hicieron más que sólo comentar pero nunca denunciar. Si eso está bien o mal es otro tema. Cada uno tendrá sus razones. En el “Mundo del TC”, la sospecha nunca pudo ser erradicada, es una práctica habitual, y siempre convivió con las planillas de tiempos, desde otras épocas lejanas a la actualidad. Si hubiera que denunciar cada rumor que se escucha, la técnica post carrera duraría hasta el lunes…

 

Yo conocí a Omar Martínez cuando todavía no había ganado su primer campeonato de Fórmula Renault. Y lo aprendí a apreciar como persona desde esos primeros años. De hecho, tuvo conmigo un gesto muy valioso en 1996 ante una situación laboral que me tocó vivir, que siempre voy a recordar. Después con los años y el crecimiento profesional de ambos, los caminos se abrieron un poco, y hasta tuvimos una diferencia que nos alejó un tiempo. No importa el motivo, lo dejo en reserva, sólo quiero decir con esto, que lo conozco desde hace mucho a Martínez. Y por ese conocimiento de un tiempo tan lejano, me resistí a pensar mal, incluso a pesar de tantos comentarios que me llegaban, y que se sumaban a esa incomodidad con la que yo veía el desarrollo del campeonato de Turismo Carretera.

 

Cuando el lunes posterior a la carrera de La Pampa leí una nota de Pablo Barraza en la que contaba lo breve que había sido la verificación técnica en Toay, se me retorció la panza. Se los juro. Automáticamente me acordé de aquella técnica inexistente al Torino ganador de Juan María Traverso en Salta 2004, donde los había “paseado”. Y después me acordé que un año y pico más tarde, en La Plata, tras ganar en pista había sido excluido por el peso de las bielas del motor de su Torino. Y ya no ganó más carreras en TC.

 

Me alegré por no haber escrito notas de TC en todo este tiempo. Porque el día que Hugo Mazzacane se hizo cargo de la presidencia de la ACTC me animé a opinar en un artículo que copio aquí, que él tenía la llave para abrir la puerta a un nuevo TC (http://veloz-mente.com/carreras/25-opinion/187-hugo-mazzacane-tiene-la-llave.html). Esa foto de la técnica de La Pampa, vacía, sin autos, me dio la sensación que esa puerta no se había logrado abrir, o al menos no tanto como yo me ilusioné en febrero de 2014 al escribir ese artículo.

 

El sábado a la noche en Concordia, cuando Próspero Bonelli pidió a Hugo Mazzacane delante de otros pilotos, que se revisen exhaustivamente los motores de TC, y que se midan los cigüeñales porque había motores que tenían hecho un trabajo para que de bien un cilindro pero los otros cinco estén mal, todo cambió.

 

Ya estaba el fin de semana en juego, ya habían clasificado, ya no había vuelta atrás. El domingo habría revisación exhaustiva. Esa que reclamaron los pilotos, esa que no hubo en La Pampa. La decisión fue del Comité Ejecutivo, la mesa chica de la ACTC, integrado por Hugo y Gastón Mazzacane, y por Rubén y Facundo Gil Bicella. Así lo dieron a conocer este jueves a través de un Comunicado de Prensa en el que explicaron esa situación, y en el que no mencionan siquiera al departamento técnico ni a su Jefe, Alejandro Solga.

 

El domingo entonces, luego de la carrera, midieron 8 autos, entre ellos el de Omar Martínez, que había terminado 11mo pero fue llamado a verificación técnica de todos modos. La primera medición dio bien. Habían medido un solo cilindro, dicen que era el número 2. Entonces Próspero Bonelli y el hijo de Alfredo Fernández, convocados por la Técnica de la ACTC como veedores de la medición, pidieron medir nuevamente y medir otros cilindros. Lo hicieron ellos mismos. Ahí la medición dio mal. Incluso la del cilindro que habían dicho que estaba bien. No había un cigüeñal con un volteo distinto en un cilindro, estaban los seis cilindros pasados de medida.

 

Esto es más razonable que andar haciendo un cigüeñal que marque bien un cilindro y mantenga los otros fuera de reglamento. Además el riesgo era gigante. Si en lugar de medir ese cilindro medían otro, habría problemas. Salvo que el técnico siempre le de a elegir qué cilindro quiere medir a cada preparador. Sin embargo, Bonelli le dijo a Mazzacane el sábado a la noche que había cigüeñales especiales. Quiere decir que el dato algo de verdad tiene.

 

Como le debe haber pasado a todos, el estupor no se iba. Aunque había sospechas, la exclusión de Martínez era sin dudas una noticia lamentable.

 

El lunes a la tarde, llegó la carta en twitter con la explicación de Omar Martínez, diciendo que ese motor era el de repuesto, porque querían reservar el motor titular para los 500km de Olavarría. Y agregando que con el apuro y la carga de trabajo que tienen en el taller, no pudieron revisarlo bien, y no notaron que estaba fuera de reglamento. También dijo que asume la totalidad responsabilidad por lo ocurrido y deslinda total culpa a Julián Adamo, su motorista.

 

En otras épocas, muchos pilotos o equipos tenían motores de repuesto, que se usaban para probar, y que se solían armar con mayor cilindrada pero menor régimen, de modo de entregar una potencia similar a la del motor de correr, pero con menos desgaste y mantenimiento. Pero esos eran motores de prueba, no de repuesto para la carrera. En la actualidad, con las pruebas prohibidas y muy pocos motores de repuesto, no se entiende la razón de armar un motor que probablemente se utilice sólo para correr, fuera de reglamento.

 

¿Con qué sentido hacer algo así, siendo que en cualquier momento se puede necesitar para ese motor para una carrera? Omar Martínez ha llevado ese motor a las carreras, y alguna vez se lo han pedido/alquilado para que un colega pueda correr ante una rotura. ¿Cómo corrió José Savino en Río Gallegos 2015 con ese motor de repuesto?

 

Pero el sinsentido sigue, y ha llegado a extremos tales como cuestionar a los hermanos Bonelli por haber “abierto la boca”, y a la vez de pedir que digan quién más tiene esos cigüeñales. O a otro extremo, el del Jefe Técnico de la ACTC, diciendo cómo fue la revisión a través de Facebook el primero, y dos días más tarde en los medios, pero siempre asegurando que la medición inicial dio mal y que él había sido quién decidió la revisación exhaustiva de los autos que fueron llevados a técnica, cuando la propia categoría dos días después dijo en un comunicado de prensa, que fue un decisión del Comité Ejecutivo, luego de una reunión con 18 pilotos, el sábado por la noche.

 

Solga también dijo que efectivamente, el motor de Martínez era el de repuesto, aunque no así la tapa de cilindros, que está numerada y era la de siempre. Y lo afirmó diciendo "Omar me dijo que era el motor de repuesto” (Campeones – Radio Rivadavia). Solga también dijo que no había que poner en duda el campeonato 2015 porque durante todo el año hubo revisiones, y hasta le enviaron varias veces los elementos a Berta para su verificación, y que siempre había estado bien.

 

Algunas preguntas:

1.       ¿Qué garantía podemos tener que el motor era el de repuesto era realmente el de repuesto, cuando la tapa de cilindros, la pieza vital y más importante de un motor de TC, es la misma que tiene siempre en el motor titular?

 

2.       Si Martínez quería preservar el motor titular para los 500km de Olavarría ¿No debería haber preservado también la tapa de cilindros?

 

3.       ¿Qué garantía puede darse respecto a las revisaciones de 2015, si en Concordia, en la primera medición realizada por Omar Marchese, habían dicho que estaba bien, y minutos después, medida por Bonelli y Fernández, dio fuera de reglamento? ¿Quién asegura que las mediciones del año pasado que dieron bien, no estaban en realidad mal?

 

 

A veces, tapar el sol con la mano puede resultar por un ratito, hasta que el brazo se cansa de sostenerse en alto sin razón alguna, y sabiamente se acalambra. Es que por más que se sostenga, el sol está ahí emitiendo luz que se cuela entre los dedos.

 

Dicen que no hay que desconfiar del campeonato 2015. Que no hay razones. Ok. No desconfío.

 

Permitime hablarte a vos, Omar. Y hacerte una última pregunta:

 

¿Para qué lo hiciste? Siendo Campeón de TC otra vez a los 50 años, generando una gigantesca emoción en miles de personas que no esperaban festejar con vos un nuevo título, con dos hijos hermosos que aprendieron a subir a un podio antes que a caminar, con uno que corre en karts, seguramente ilusionado con no ser menos que vos.

 

¿Para qué corriste con un motor fuera de reglamento aunque sea en esta carrera solamente? ¿Para qué?

 

¿Qué fue lo que te sacó de foco de semejante manera como para no darte cuenta lo que se generó ahora?

 

Yo sé que no les gusta esta nota a muchos. Tampoco a vos, Omar, y menos a vos, Patricia. A mí tampoco. Pero no pueden estar enojados, tienen que estar tristes por no haberse dado cuenta el enorme daño que le hicieron al corazón de la gente. Hasta los que te defienden, Omar, entienden que está mal lo que pasó, pero te defienden igual porque te adoran. Y atacan a cualquiera que te critique por lo mismo, porque te adoran.

 

Un tipo como Cuervo tiene la piel dura, y se banca la crítica y el mote que le pongan en el ambiente. Pero vos no Omar. Vos sos el Gurí Martínez. El mismo que, entre lágrimas, tuvo que entregar su moto para poder pagar la deuda de 1993 en Fórmula 3 Sudamericana y poder seguir corriendo en 1994, antes de conocer que la vida te cambiaría cuando subieras a un Ford de TC.

 

Pasó una semana, es sábado a la madrugada. Me llevó mucho escribir este artículo. Mucho más que seis días. Sin saber, lo empecé a escribir a mediados del año pasado, cuando no tenía idea ni cómo ni en qué fecha lo terminaría.

 

Ojalá tenga un desenlace justo. No sé cuál debe ser. Supongo que una sanción dura, no sólo para Martínez, probablemente para alguien más. Acaso haya un cambio en el departamento técnico de la ACTC, como se ve venir. Pero por sobre todas las cosas, lo que debe haber es un cambio de actitud desde arriba, desde la conducción. Terminó el tiempo de las cosas a dedo. Eso ya no funciona, no se engañen. Es tiempo de mostrar orden y respeto. Esa es la mejor manera de ganarse la autoridad. Con respeto y orden.

 

 

Habían contratado a Oreste Berta, y lo dejaron ir. Lo ahuyentaron. Ahora vuelve Marcos Di Palma y dice que se siente en su casa otra vez. Que vuelva Girolami, que corra Risatti, que se terminen los enfrentamientos personales. El TC es de todos. Que lo de Martínez sea sancionado justamente, y desde semejante piña en el mentón, que nazca un nuevo TC.

 

¿Si está bien que Martínez corra en Olavarría y largue en Pole Position como el ranking determina? A muchos les va a sonar como una burla. Pero si finalmente va porque la sanción se lo permite a partir de una apelación, sea cual sea el resultado, la verificación técnica posterior debe ser la más minuciosa de los último años, y con muchos testigos. Y si el Gurí anduvo fuerte, peleando la punta, y la pasa con éxito, habrá podido lavar su campeonato que hoy ha quedado salpicado…

 

Yo creo que no debería correr por un tiempo largo. Sería dar el ejemplo, ahora que tanta falta hace. Pero esa es sólo mi opinión.

 

Diego Zorrero

 
 
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