18 de Noviembre de 2017
Categoría: Opinión
31.07.2016

UN MARCO VACÍO NO SIRVE DE NADA

 

Mal de muchos, consuelo de tontos. Lo digo primero para que no salten los defensores de lo indefendible. Ser dirigente exige compromiso, no es un trabajo común, es un trabajo diferente, porque lo que se hace tiene directa relación con el futuro. Si haces las cosas bien, el futuro es mejor. Si las haces mal, el futuro es peor. Aunque al principio parezca otra cosa.

 

Suena a palabrerío a esta altura, porque últimamente se ve cada cosa que uno debería preguntarse si tiene sentido seguir pensando que todo puede mejorar.

 

Hace una semana, El Zonda de San Juan volvió a tener carreras nacionales y todos quiénes vieron al TRV6, coincidieron en aplaudir el espectáculo visto. El circuito porque tiene la mística de las pistas donde correr era cosa de guapos. Los pilotos por las maniobras al filo que hicieron toda la carrera, respetándose pero arriesgando mucho más de lo que usted o yo arriesgaríamos.

 

Nos quedamos con la sensación general de “se puede”. El automovilismo puede recuperar parte de ese terreno perdido en los últimos años. Pero para eso deben cambiarse algunas situaciones estructurales necesariamente.

 

El Zonda casi no se usa por razones políticas, internas de la provincia de San Juan. Si bien hace un par de años se le invirtió una considerable suma de dinero en asfaltar banquinas, le mirada del gobierno provincial está puesta en Albardón, un nuevo emprendimiento distante 25 km en línea recta del Zonda al norte, para el que mucho tuvo que ver el deseo de tener una fecha de TC en San Juan para sus gobernantes, y una teórica imposibilidad de hacerlo en el circuito actual.

 

Habrá excusas de todo tipo, hasta ambientalistas, que dirán que El Zonda no se puede ampliar para recibir TC por proteger la montaña. No hay que ampliarlo. El Zonda puede recibir al TC con las mejoras de seguridad que todos sabemos, básicamente, entubar con paredones ambas manos de la pista, la que da al barranco y la que da a la montaña. Los camiones de los equipos pueden ir abajo, afuera, no importa. Si la Fórmula Uno en Mónaco estaciona a 1000 mts de los boxes, y el Callejero de Santa Fe hace algo similar con el Súper TC2000, qué problema hay en San Juan para replicar ese esquema?

 

No entran tantos autos? Que no entren. Que corran series eliminatorias, como era antes el TC. Y largan la final sólo los 25 mejores. Cuál es el problema?Carrera especial y listo. Han hecho cada cosa en nombre de una carrera especial, que limitar a 25 autos los que larguen la final en El Zonda hasta sería lógico.

 

Si quieren, pueden. No hace falta gastar $200.000.000 en otro autódromo. Y menos duplicar esa inversión para que ese autódromo sea FIA o FIM de modo de permitir competencias internacionales. ¿Qué necesidad tenemos de seguir derrochando dinero para emprendimientos que después de un tiempo se dejan de utilizar? Potrero de los Funes es la muestra más clara. Una pista bellisima, un “Spa Argentino”, completamente abandonado a poco más de cinco años de estrenarlo. ¿Acaso alguien está intentando cubrirse de algo similar con Termas y por eso activan otra pista para motociclismo en San Juan? Nadie controla, nadie legisla, nadie se calienta por parar esta locura.

 

Pero si además de hacer una obra nueva, eso va a implicar abandonar El Zonda, entonces, además de desinteresados, tenemos dirigentes completamente locos, y gobernantes completamente ignorantes. Con todo respeto lo digo.

 

Apenas cinco días después de correr TRV6 en El Zonda y dejarnos a todos con las palmas de las manos rojas de tanto aplaudir, el STC2000 llegó a Buenos Aires otra vez para disputar los clásicos 200 km. Y el circuito elegido, el nueve. Otra obra maravillosa que el automovilismo argentino no debió dejar de usar nunca, y que otra vez, por cuestiones políticas, hacía rato no se transitaba. ¿Por qué políticas? Primero porque el autódromo de Buenos Aires ya no es un lugar rentable para las categorías, que cobran por correr en el interior, y deben pagar para el Gálvez. Segundo, porque esa misma condición, le sacó rentabilidad al coliseo porteño, entonces las obras de seguridad para poder usar pistas como el 9, no se pudieron hacer. La última vez que se corrió en Buenos Aires fue en el circuito 8… Casi un insulto al automovilismo.

 

Pero este año, con la nueva gestión de Antonio Abrazian al frente del STC2000, las negociaciones cambiaron de interlocutor, y consiguieron realizar los 200 km de Buenos Aires nuevamente, y en el circuito 9, nada menos. Maravilloso.

 

El 9 tiene el Curvón, Ascari, la Viborita, el Cajón, el Ombú, el Tobogán y la horquilla. Cada curva tiene su secreto, pero además, las dos primeras y el tobogán, son curvas que se hacen conteniendo la respiración. Majestuosas.

 

El automovilismo necesita que se vuelvan a ver escenas como la de la clasificación, con Emiliano Spataro entrando de costado en el tobogán, cambiando de dirección en la mitad de la bajada y acelerando nuevamente de costado para salir a  contravolante con su Fluence hacia la horquilla. Un lujo que pocos lugares pueden permitirnos apreciar como esa maravillosa curva. La misma en la que Gilles Villeneuve bajó derrapando tantas veces que en una se fue y rompió toda su Ferrari en 1980. La misma en la que Tito Bessone le ganaba siempre al Flaco Traverso, así como el de Ramallo le sacaba 2/10 al porteño en la bajada del puente en San Juan.

 

Qué casualidad, sin querer mencioné las dos curvas más lindas y difíciles y volví a nombrar El Zonda y el 9 de Buenos Aires. Y ambas casi no se usan más.

 

Es sábado a la noche cuando escribo estas líneas. A pesar de ser un día de emociones como las descriptas por recuperar el 9, fue un día difícil para el STC2000. En este fin de semana se estrena la segunda generación de motores Radical V8 para la categoría. Y el estreno fue muy complicado. Entre el viernes y sábado, se debieron cambiar 13 motores. Algunos por rotura, otros por fallas o alarmas de falta de presión de aceite. Se trajeron de Córdoba los motores viejos, los que se usaron hasta la carrera anterior. En unas horas se corren los 200 km y a la 1 AM ya empezó a llover en Buenos Aires. En el autódromo trabajan muchos mecánicos cambiando motores, porque para colmo, los Radical son tan complejos que cambiarlos es una tarea que demanda mucho tiempo.

 

¿Qué pasó con los motores nuevos? No se sabe bien todavía. Se sabe el síntoma. Tiran el aceite, y cuando eso pasa, o se paran o se funden. Según si hubo aviso o no y si el protector lo alcanzó a detectar.

 

¿Por qué pasó esto es la siguiente pregunta? No tenemos respuesta, aunque haber esperado tanto tiempo a que se abra la importación para traer por fin los nuevos motores, con la ilusión de haber resuelto los problemas de confiabilidad de los anteriores que ya llevaban cuatro años corriendo, y que sin una prueba en circuito, se pongan a correr sólo con una banqueada en dinamómetro, parece una imprudencia, una impericia, una locura. Podía salir bien, claro. Pero no fue así.

 

Construir lleva mucho tiempo, lo que sea. Una casa, una empresa, un nombre, un prestigio, una línea de conducta. Destruir cualquiera de esas cosas demanda sólo instantes.

 

Entre la credibilidad técnica que otra vez perdió el TC. La que puso en juego y está tambaleando en el TN. La seriedad que perdió hace rato el TRV6, y que a pesar de haber sido rescatada por sus propios equipos, parece estar otra vez en duda, y la falta de seriedad del último tiempo de Pablo Peón en STC2000 y este nuevo paso en falso de la dirigencia nueva que lo reemplazó, el automovilismo está otra vez complicado. Complicado mal.

 

Podría no haber trascendido el cambio masivo de motores del STC2000, y la gente que va a la tribuna ni se enteraba. Sí, claro. Pero esa misma gente iba a ver como un auto de cualquier marca rompía su motor y el que paga los platos rotos es el prestigio de la marca ante los compradores de sus autos de calle. Lo mejor no es esconder la tierra debajo de la alfombra, sino barrer y que se levante el polvo que se tenga que levantar. Es parte de la limpieza.

 

Si, mal de muchos consuelo de tontos. Si quieren pueden decir que hasta la Fórmula Uno no para de hacer macanas con sus reglas y pasos atrás por errores de planificación. Pero nosotros tenemos que tener un automovilismo mejor por nosotros mismos. Un automovilismo pujante, que crezca, y que apostando por pistas como El Zonda y el 9 de Buenos Aires, recupere ese lugar de elite en la consideración de la gente.

 

Basta de discursos integradores, de buenas intenciones, si después corremos cinco domingos de seis, en Rafaela, Santa Fe, Paraná, Rosario y San Jorge.

 

Pensemos en el público, que ese es el mayor capital. El que va a sostener la pasión y transmitirla de generación en generación por muchos años. Si hacemos las cosas bien, ordenadas, planificadas, como deben hacerse, podremos tener muchos domingos de aplausos.

 

Que Matías Rossi haya ido a comer a la mesa de Mirtha Legrand sirve para que se hable de automovilismo en otros espacios masivos. Con el tiempo podría sumar. Sostenido. Aislado no sabemos. Pero si mientras en Canal 13, Matías Rossi intenta aprovechar un espacio así para que la gente sepa algo más de las carreras, en los boxes hay mecánicos de casi todos los equipos cambiando motores de urgencia pasadas las 12 de la noche, da para pensar si no equivocamos las prioridades.

 

Un marco sin una pintura, no tiene valor…

 

Diego Zorrero

 

 
 
Dejá tu comentario
AIF NOTAS

You need to a flashplayer enabled browser to view this YouTube video

Ver canal

Veloz-mente logo

 Diseño VOX Comunicación Integral  |  Grillo-Beltrán