19 de Septiembre de 2017
Categoría: Noticias
11.01.2015

FORMULA-E "OPEN YOUR MIND"

 

El título es en inglés sólo para usar esto como un símbolo. Open your mind significa abrí tu mente. Y lo escribo en inglés porque lo que quiero decir es que debemos integrarnos al mundo.

 

La Fórmula-e es eso, es el mundo que viene desde los centros de desarrollo tecnológico, de Europa, de Estados Unidos. Podemos quedarnos en la queja tradicionalista y decir que carreras de autos son de motores a explosión, alimentados por combustible derivado del petróleo, que hacen mucho ruido, ensordecedor.

 

O podemos pensar que si en el mundo cada vez hay más autos eléctricos o incluso desarrollos de autos propulsados por hidrógeno, las carreras deben empezar a recorrer ese camino indefectiblemente.

 

Fui a Puerto Madero a ver de qué se trataba, con la idea que encontraría autos muy silenciosos y bastante torpes en sus movimientos. La idea era que como consumen mucha batería para desarrollar velocidad, van a circuitos muy trabados de modo de poder correr 15 vueltas con una carga completa. Mi expectativa era baja, aunque dispuesto a ver y después dar un veredicto más argumentado.

 

Lo primero que encontré al llegar fue una excelente organización y un lugar muy bien montado, en todo aspecto, decoración, prolijidad, buen gusto (aunque esto es relativo al mío, claro).

 

Después pasé por los boxes y los autos me parecieron más grandes de lo que tenía en mente, y muy logrados en desarrollo aerodinámico, que es lo que salta a la vista. Estaban por salir a clasificar, asique me fui para la Sala de Prensa a ubicarme, buscar información, planillas, y prepararme para ver de qué se trataba.

 

Estando en la prolija y completa carpa para el periodismo, escuché algo así como un avión que aterrizaba, pero como estaba lejos de Aeroparque, eso no era posible. Es que habían salido los autos a clasificar. Me gustó la sensación. El ruido no era de motores, pero era fuerte e impactante.

 

Me recomendaron ir a verlos en la Ese de atrás, saliendo de la zona de la Reserva Sur. Enseguida fui y me acerqué al muro con otros colegas, todos contagiados por la misma curiosidad.

 

Los veía de cola, es decir que podía apreciar la maniobra bien técnicamente de cada uno. Me asusté lo rápido que pasaron. Presté más atención entonces, porque como no los escuchaba venir, me sorprendían apareciendo de golpe. Se escucha perfecto cómo pasan por sobre los pianitos, cómo pasan el cambio, cómo suena la caja, con ese zumbido típico de todas las cajas, pero que ahora protagoniza el ambiente, porque no hay un motor tapándolo. También se escucha el sonido de las gomas con dibujo transitando el piso liso, algo que cuando llueva en una carrera seguramente no se oirá. Y después escuché cómo se escucha un choque cuando tocan el paredón, porque rápidamente dos autos le dieron al muro interno de la contracurva de esa Ese. Ese ruido es atrapante siempre, pero acá también se escucha mucho más fuerte porque el ambiente del circuito no es de ruido de motores que lo mezclen todo.

 

Una vez acostumbrado al nuevo sonido ambiente, entonces llegó la segunda gran sorpresa: la velocidad de curva que tienen estos pesados autos a batería. Y la combinación de velocidad y ruido, que general el ambiente de una e-race, por decirlo en idioma de Fórmula-e.

 

La pista diseñada en Buenos Aires ayudó a esto, aunque supongo que el conocimiento que van teniendo los equipo y los pilotos sobre el funcionamiento de estos autos, debe haber colaborado, porque se dio un muy lindo espectáculo.

 

La carrera fue una circunstancia que bien pudo darse así, mejor o peor, eso siempre es relativo e impredecible. Hubo tres causas para que se diera una buena carrera. El dibujo del circuito, con partes muy rápidas y frenajes que permitían sobrepasos, las sanciones por errores en la parada de boxes obligatoria, y la falla de las suspensiones o errores conductivos en la chicana, que generó abandono de dos de los punteros y un Safety Car que permitió ahorrar batería. Sin esa neutralización, quizás hubiera pasado algo más, cuando los que más venían gastando tuvieran que disminuir el ritmo para poder llegar a mitad de carrera, sino se quedarían sin carga y hubieran tenido que entrar antes, lo que implicaba que el segundo auto debería dar más vueltas de lo razonable con la batería, probablemente a un ritmo más alto para poder llegar.

 

Es parte del aprendizaje. Habrá que encontrar el equilibrio entre una pista rápida como todos queremos ver, y la capacidad de las baterías para aguantar a esa velocidad.

 

Y la velocidad del desarrollo va a ir marcando la calidad de los espectáculos que se brinden. Hoy todos tienen el mismo auto, el mismo motor, la misma electrónica, la misma batería. El próximo paso es liberar la entrada de los fabricantes de motores para que no sean todos Renault, y probablemente la liberación a nuevos fabricantes de baterías, que hoy son provistas por Williams.

 

En la punta de boxes hay unos grandes contenedores con unas chimeneas que llaman la atención. En ese lugar se produce electricidad para cargar las baterías de los autos con un proceso químico que mezcla agua, oxígeno y glicerina. La Fórmula-e no consume electricidad de las ciudades donde corre, sino que la genera con métodos que cuidan el ambiente también.

 

Y al ser una categoría que no contamina ni genera las vibraciones de los motores a explosión, puede correr en el casco urbano de las ciudades, pasar cerca de parques o reservas forestales o animales, cerca de edificios históricos, y no genera daño alguno. Por eso corrió donde corrió hasta ahora, y por eso correrá en el centro de Londres, por ejemplo. Esa es otra gran diferenciación del automovilismo convencional.

 

No es ni mejor ni peor, es nuevo y va en dirección al futuro. Algún día, cuando las reservas de petróleo del mundo se empiecen a agotar  y la conciencia sobre el cuidado de la atmósfera lleven a que en las calles no haya ruido porque todos los vehículos sean eléctricos, las generaciones que crezcan con esa tecnología no entenderán que antes los autos hacían ruido, y quemaban combustible por los escapes. Entonces ese público lo aceptará como algo normal. Sepámoslo.

 

Por suerte para los que amamos y nos estremecemos con el paso de un auto de carrera quemando nafta, y golpeándonos en el pecho cuando aceleran a más de 10000 RPM, falta todavía un buen tiempo para disfrutarlo. Pero algún día se va a terminar…

 

Y para que a quienes nos gustan las carreras de autos de cualquier tipo mientras uno vaya más rápido que otro, eso será lo que mantenga viva esta pasión.

 

Diego Zorrero

 
 
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