25 de Julio de 2017
Categoría: Noticias
08.07.2015

PASÓ EN SILVERSTONE, TODO UN SÍMBOLO

 

Luffield, Woodcote, Copse, Maggots, Becketts, Chapel, Hanger Straight, Stowe. Es Silverstone, The home of British Motor Racing. Nada es casual. Nada. Y menos en el mundo moderno, en el que todo, hasta el clima se puede anticipar con tal precisión, que el Wow Factor casi no tiene por dónde entrar. Y digo Wow Factor en lugar de Factor Sorpresa, porque es Silverstone, es Inglaterra, es la Fórmula Uno, que aunque se rige por normas de la FIA, desde París, donde se habla francés, habla en inglés. Porque Inglaterra es el país donde más amantes de la Fórmula Uno hay en el mundo.

 

Nada es casual, ni lo bueno, ni lo malo. Por algo pasó todo en Silverstone. Porque ahí es donde el 13 de mayo de 1950 empezó la historia de la Fórmula Uno, nada menos.

 

Una gran mayoría de sus seguidores acuerda en señalar a esta Fórmula Uno de 2014/2015, como la peor de la historia, en términos de atracción, espectáculo, sensaciones, interés.

 

Se dieron cuenta de a poco, a punto tal que la GPDA lanzó una encuesta mundial para preguntarle a la gente qué le gusta y qué no le gusta de la Fórmula Uno actual, y qué le gustaba o no le gustaba de la Fórmula Uno de antes, en cualquiera de sus épocas, no importa.

 

En Austria, a pesar de Rosberg doblándole el brazo a Hamilton para ganar el Gran Premio desde el segundo lugar, lo más conmovedor fue ver a Alain Prost, Niki Lauda, Nelson Piquet y otros pilotos de los 80 como Ricardo Patrese, Gerhard Berger o Pierluigi Martini, girando en la misma pista donde se correría unas horas más tarde el GP de este año, con los McLaren MP4 TAG Porsche de 1984 y 1985 los primeros, y el Brabham BT51 BMW de 1984 en el caso del brasileño. Se siguieron dando cuenta.

 

Venían de correr en Canadá, donde todos los pilotos debieron hacer “Lift and Cost” salvo Fernando Alonso, que le dijo a su ingeniero de pista que no lo iba a hacer. Le pedían que, como todos, ahorrara combustible levantando el acelerador antes del punto de frenada de las rectas, y esperara para frenar…  Una aberración.

 

Pero no solo se trata de los puntos que todos vemos porque el Grupo de Estrategia los enunció ahora, como el Plan maestro para salvar la Fórmula Uno ya con algunos cambios desde el GP de Bélgica, dentro de dos carreras, y con muchos más para la temporada próxima, antes del gran cambio de 2017. Reaccionaron. Pero hay otras cosas además de las que enunciaron.

 

No solo se deben sacar las asistencias vía radio a los pilotos para que sean más eficientes, asistidos por otros cerebros que piensan por ellos dejándolos manejar tranquilos, sino por computadoras que simulan todo y emiten un veredicto para saber qué hacer.´

 

No solo se deben agrandar las ruedas, liberar la elección de compuestos y eliminar tanta permisión aerodinámica en las zonas alares delantera y trasera que ponga a los autos tan dependientes del aire que no funcionan con otro auto adelante, ni siquiera con el bendito DRS, que ya no sirve en muchos circuitos. No solo se deben sacar las ridículas penalizaciones. No solo se debe recuperar el sonido, aunque sigan siendo motores turbo. Hasta se puede volver al efecto suelo, aunque con 1000 HP hay que pensarlo bien para no pasarse de largo... También se deben hacer otros cambios estructurales.

 

Se debe volver a dar mística al corredor de Fórmula Uno, se debe intentar que cuando un piloto llega, aunque sea a correr con un Manor, llegue porque se lo merece. La Fórmula Uno debe estar esperándolo con los brazos abiertos porque viene un talento que la “viene rompiendo” en categorías menores.

 

Para eso, Max Verstappen debería llegar dentro de dos años, cuando haya demostrado sobradamente, que es un diamante en bruto, capaz de subir a un Fórmula Uno de 1000HP y domarlo.

 

Hoy, hace apenas un mes, por primera vez en mi vida supe de una carrera que se suspendió porque los pilotos estaban haciendo tantas maniobras peligrosas que corrían serio riesgo de lastimarse. Fue una carrera del Campeonato Europeo de Fórmula 3 en Monza, una locura.

 

Se llegó a ver una escena como la de la foto, en la Parabólica, una de esas curvas que antes más tensión le generaba a los corredores porque se caminaba por el borde, en la que ahora van a fondo porque total la banquina es asfaltada, y si se salen, no pasa nada…

 

 

Y lo peor, una carrera después, cuando fueron a Spa Francorchamps, otra pista ultra veloz y exigente, donde un auto voló por el aire en la recta de Kemmel tras montarse en otro, y llegó hasta Les Combes volcado, arrastrándose invertido contra el piso, a punto tal de cortar el arco de seguridad que protege la cabeza del piloto.

 

Esa es la Fórmula 3 de hoy, la única que queda porque la F3 britanica, la gran escuela para llegar a la Fórmula Uno, ya se murió. El trabajo debe hacerse desde abajo. La FIA debe tomar en serio todo esto, porque algunos cráneos han cambiado tantas cosas, que ya no se sabe qué vale más y qué vale menos.

 

Inventaron las zonas de escape de asfalto y no escucharon el clamor de los pilotos, especialmente los viejos, que han criticado la idea. Se olvidaron de la mística del automovilismo, esa es la prueba. Es la muestra de lo mismo que han hecho en cada aspecto de la Fórmula Uno.

 

El sábado en Silverstone, 12 pilotos recibieron la sanción de perder una vuelta por excederse en Copse con las cuatro ruedas afuera de la línea blanca externa de la curva. ¿Y saben algo? Antes que esa banquina fuera de asfalto era de césped, y nadie se salía con las cuatro ruedas y seguía a fondo como para bajar su tiempo. Antes, quién tenía la desgracia de salirse completo en Copse, debía apelar a toda su sensibilidad y un poco de suerte para volver a la pista sin pegarse a 250km/h.

 

Igual que en Monza y la Parabólica, Copse era una curva de “machos”, y ya no lo es. ¿Entonces, entienden cuál es el problema? Lo único que no alcanzaron a hacer fue arruinar Eau Rogue con una chicana como aquella de 1994, cuando tras la muerte de Ayrton Senna habían entrado en pánico por la velocidad de los autos.

 

Ahora deben entender que la última curva de Barcelona no necesitaba la chicana, ni Austria la banquina exterior asfaltada. Verstappen perdió la cola de su Toro Rosso en Silverstone, pero en la zona Farm Curve, donde no hay banquinas de asfalto sino leca. El auto se clavó en la cama de desaceleración y Verstappen no pudo continuar en carrera. Bravo! Eso es lo que debe pasar cuando un piloto se pasa del límite. Punto.

 

Y si cambian los autos para tener monoplazas con menos cargas, el DRS lo vamos a poder eliminar. Hoy, la ridiculez llegó a tal punto, que es la propia FIA la que no prohíbe el desarrollo aerodinámico y al mismo tiempo pone dos zonas de DRS, que no funcionan como deberían.

 

¿Por qué? Porque la zona de detección suele estar antes de una curva y la recta donde se puede activar después, pero en esa curva el de atrás se queda sin carga y no puede salir pegado a quien debe pasar…

 

No fue casual que sea Silverstone. Acá pasó todo. Insisto. Hamilton y Mercedes supieron cuándo entrar a boxes a cambiar gomas y ganaron brillantemente la carrera. Todo lo contrario al papelón de Mónaco, cuándo ambos juntos fueron socios de la más catastrófica derrota de los últimos años, por no levantar la vista y mirar con los ojos la carrera, confiando en un cálculo mal hecho por un ingeniero y una computadora.

 

 

Hace 30 años, en julio de 1985, Keke Rosberg estableció la Pole Position más rápida de la historia hasta ese momento, al promediar su vuelta en Silverstone con el Willams FW10-Honda de 1000HP, a 256km/h. Copse no sólo no tenía asfalto en sus banquinas, tenía Catch Fences en el exterior…

 

Debemos estar agradecidos que haya pasado todo junto. Y que las 140.000 personas que fueron al Gran Premio de Inglaterra hayan vivido un Grand Prix emotivo otra vez. Pero no se confundan, que en Silverstone siempre habrá una multitud, porque es la casa de la Fórmula Uno.

 

Diego Zorrero

 
 
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