25 de Julio de 2017
Categoría: Noticias
02.11.2016

SIEBERT: UN TRABAJO BIEN HECHO

 

La obtención del título de Marcos Siebert como Campeón Italiano de Fórmula 4 ha resaltado notablemente en el ambiente automovilístico mundial por la simple razón de haberse conseguido frente al poderoso equipo Prema Power Team, el más sólido de todos los equipos de competición en Europa de aquellos que no están en Fórmula 1, y porque el piloto del equipo italiano era nada menos que Mick Schumacher, hijo del más exitoso piloto de todos los tiempos en monopostos.

 

Sin embargo, detrás de la consagración internacional de este marplatense de 20 años, hay algo que se ha planificado y llevado a la práctica silenciosamente, y que probablemente pueda ser la piedra basal, el cimiento, de una construcción sólida y sostenible como debe tener un piloto con proyección internacional: tiempo y método. El proyecto era de seis años. Y con esos plazos comenzó su desarrollo profesional. Detrás suyo, tres pilares. Su padre Fabián, Luciano Crespi, y Jorge Molinatti, ambos con experiencia en formación de pilotos.

 

Como la gran mayoría de los pilotos, desde muy chico Marcos Siebert se formó en karts, y una vez maduro para saltar a los monopostos, ya con 15 años, hizo una temporada completa de preparación para enfrentar el programa internacional. Ese último año en Argentina, alternó carreras de Fórmula Metropolitana con entrenamientos en Kart, y paralelamente dedicó mucho tiempo al complemento personal, atendiendo a su correcta forma física y psicológica, y a estudiar inglés, herramientas todas, que necesitaría para enfrentar la exigencia del automovilismo y a vida europea.

 

Tenía 16 años cuando llegó junto a Crespi a Jenzer Motorsport, en Lyss, Suiza. En ese primer año, su vida fue de adaptación a todo. Por las mañanas, trabajando en el auto de carrera en el taller, aprendiendo a trabajar con adquisición de datos y dedicando mucho tiempo al simulador del equipo, y por las tardes a seguir mejorando su idioma y su musculatura.

 

Al año siguiente empezó a correr en Fórmula Renault Europea con Jenzer, y ya en su primer año, logró varias actuaciones destacadas, con un par de Top 10 y varias posiciones Top 15, en pistas difíciles como Spa Francorchamps y Paul Ricard. Ese primer año, Marcos compartió la pista con quiénes hoy son consagrados en GP2 como Pierre Gasly, Antonio Fuoco y Oliver Rowland, y hasta Esteban Ocon, quién este año debutó en Fórmula 1. Esa era la exigencia del argentino en su primer año de carreras en Europa.

 

La segunda y tercera temporada fueron probablemente la de mayor aprendizaje, porque de lo errores se aprende mucho más que de los aciertos. En 2014, Marcos hizo un año de pruebas y sin carreras. La idea era cambiar de Fórmula Renault a la nueva Fórmula 4 Italiana que nacía ese año. Siebert probó los autos de Jenzer de Fórmula Renault ALPS, que era la fusión de la italiana y la de Medio Oeste Europeo. Corrió poco, pero probó y aprendió mucho, especialmente nuevos circuitos fuera de italia.

 

En 2015, la decisión de saltar a la Fórmula 4 Italiana fue la más acertada. El campeonato tuvo una gran cantidad de inscriptos y se transformó en la categoría de formación en Italia. A Marcos le fue bien, ganó su primera carrera y tuvo varios Top 10, aunque también cometió errores que capitalizar, especialmente por querer ir más rápido que el auto.

 

Pero como el programa de desarrollo no tenía la urgencia de los resultados porque la continuidad estaba asegurada, ese volvió a ser un punto fuerte para Siebert. La formación sin la presión de conseguir todo rápido o tener que volverse a Argentina, fue su gran capital para 2016. Porque en lugar de dar un salto anticipado, repitió otro año en F4 Italiana, el año de la consolidación.

 

El objetivo era sin embargo, de mayor alcance. Este debía ser el año en el que se consiguieran resultados, porque el proyecto de seis años contemplaba dos de formación, dos de consolidación y dos de ascenso. La formación estaba completada, la consolidación debía llegar en el segundo de F4. Si todo salía bien, entonces se pensaría en el ascenso, pero la consolidación no sólo debía dar resultados deportivos, ahí sí, el programa contemplaba que con resultados, debía llegar un interés mayor de patrocinios.

 

Hizo la Pole Position y ganó una de las carreras en Misano. Ganó una de las carreras del segundo evento en Adria. Hizo la Pole Position y ganó una de las carreras en Imola. Ganó una en Mugello. Fue quinto en Vallelunga, tercero en Imola nuevamente y segundo en la primera carrera de Monza, el fin de semana final de la temporada, en el que debía correr tres carreras largando detrás de Mick Schumacher.

 

La prueba final fue la prueba de hierro. Largó 11mo y cuando vio que Schumacher estaba primero, sólo pensó en evitar contactos y problemas,  e intentar llegar lo más cerca posible del alemán. Lo consiguió, fue segundo, y lo puso en apuros. Schumacher tenía ahora que salir a terminar adelante y aun así podía perder si Marcos estaba cerca suyo. Con esa presión salieron a la carrera 2, y una vez que se encontraron cuarto y quinto, la batalla fue mano a mano. Después de un par de maniobras muy arriesgadas, Marcos finalmente pasó a Schumacher, quién previamente había cometido un exceso intentando superar al tercero, dañando su ala delantera. Una vez que Siebert lo dejó atrás, debió parar a cambiar la trompa y regresó a pista último, sin chances de pelearle al argentino.

 

Siebert fue hasta el final y se consagró con la misma soltura con la que habla. Tranquilo, sencillo, aplomado.

 

Ahora que llegó al final de la segunda etapa, la consolidación está marcada con una tilde también. Toca crecer. Dar el siguiente paso, que tiene dos pilares: Elegir correctamente dónde correr y lograr nuevos patrocinios.

 

Se puede ir por la GP3 o la FIA F3 Euro. Hoy, esta última se ha revalorizado notablemente, acaso porque de ahí salieron Pascal Wehrlein, Esteban Ocon, y nada menos que Max Verstappen. Los tres, hoy en Fórmula Uno.

 

El paso no es fácil de dar, ni la decisión fácil de tomar. Hay algo de tiempo, pero sobretodo, hay interés de varios equipos de ambas categorías por tener a ese argentino, que bien podría ser el que continúe con algo que empezó Norberto Fontana cuando le ganó el campeonato a un Schumacher. Fue en 1995, en la F3 Alemana, y el rival era Ralf Schumacher. Y emular también a Pechito López, que comenzó su campaña internacional que lo llevaría a lo más alto, piloto de pruebas de Renault F1, ganando el Campeonato Italiano de Fórmula Renault.

 

En Europa saben que cada tanto llega un argentino con talento y les patea el tablero. Por algo lo habrán hecho posar a Marcos Siebert en el monumento a Juan Manuel Fangio en Monza.

 

Diego Zorrero

 
 
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